Aquí podemos decir amigos, que la curiosidad mató al gato, en un lugar público unas personas decidieron jugar una broma cualquiera que llegara por ahí, poniendo un cubículo en el que se metían dos chicos, pero el cubículo por fuera tenía una palabras y una entrada circular para asomarse un poco, entonces a todo el que iba y se asomaba le plantaban un pastel en la cara, muy buena la broma, aunque muchas de las víctimas se molestaban.